Val de Marne
Complementar la democracia representativa con el ejercicio de la democracia participativa. Las carencias de la democracia representativa obligan a los políticos y a los ciudadanos a inventar juntos nuevas prácticas que permitan que cada uno sienta la actividad política como propia. La democracia participativa no se contrapone a la democracia representativa. Se refuerzan. No se sustituyen. El reto de los partidos hoy es hacer política con la gente.
Se trata de buscar nuevos procesos de decisión política ascendentes en los que no se piense en lugar del ciudadano y las instituciones acepten las respuestas de los ciudadanos sin ánimo de paralizarlas. Modificar los sistemas de trabajo de lo que en Val de Marne denominan “trío infernal: políticos / funcionarios/ ciudadanos”. Siendo conscientes de que la democracia/toma de decisión siempre es una cuestión política, que demanda un saber hacer técnico y que queda enriquecida con la participación ciudadana. En ocasiones la oposición percibe la participación ciudadana con cierta rivalidad hacia su función.
